Rolerosofía: Identificación Mecánica y Lúdica

No se trata de ésta clase de identificación, pero había que poner una imágen, xD.

Mi origen

Soy Víctor O. Andrade, diseñador gráfico de profesión y rolero de corazón, si así de ridículo voy a comenzar esta entrada.

Para comenzar quisiera hablar un poco de mi, no porque me crea interesante sino para que puedan ubicar de donde surgen mis opiniones, soy un tipo un poco mayor (35 años) y de mente ya no tan flexible como antes, comencé jugando AD&D y Star Wars de West End Games, y me he mantenido un poco en el lado Mainstream del rol con alguna incursión al lado hippie.

Hace unos pocos días Martín Van Houtte me invito a participar en este blog para agregar una perspectiva "norteña" de los juegos de rol: inicialmente el término me desconcertó un poco, pero me di cuenta que para un argentino cualquier cosa ha de pasar por norteño, así que lo deje pasar.

Fue cuando me di a la tarea de elegir el tema del que podría hablar. Muchos me venían a la mente pero ya habían sido tocados previamente incluso en este blog, lo que solamente agregaría "Mí" opinión a un tema ya tratado lo que me parece tanto una falta de creatividad como de respeto.

Así que recurrí a la fuente y agarre un libro de rol. Toco que fuera 13th Age, del que dirigí partida para dos grupos diferentes con un día de diferencia, fue cuando me di cuenta un detalle que si bien es un eje en los juegos de rol no lo he visto analizado.

El personaje

Aquí se empieza a lograr la Identificación Mecánica...

Claro, todos hemos hecho personaje para un juego de rol o incluso jugar con uno pregenerado, pero en este caso me refiero no a la parte "mecánica-numérica" de un personaje, sino a su parte "conceptual-lúdica".

Aquí voy a hacer distinción (y acuñación) de términos, como jugadores al tomar un personaje tenemos que "Identificar" al personaje, esta identificación se da en dos ejes, la "Identificación Mecánica" y la "Identificación Lúdica".

La Identificación Mecánica se refiere a como jugador ser capaz de discernir los elementos que componen al personaje con base al reglamento, (que por poner un ejemplo fácil de entender voy a recurrir al chico malo de los juegos de rol, D&D) como pueden ser su clase, raza, estadísticas, habilidades, nivel, ataques y defensas, feats, y en general la forma en que este personaje usa las reglas para resolver las situaciones a las que tiene que hacer frente. Por otro lado la Identificación Lúdica busca conocer cuáles son las motivaciones del personaje, el papel que desempeña en la sociedad, sus objetivos, alianzas y rivales, manierismos, su origen y probablemente su destino.

Ahora, evidentemente dado el tiempo suficiente cualquier persona puede lograr una Identificación Mecánica con un personaje ya que se cuenta con la referencia del libro de reglas y solo es necesario invertir tiempo en familiarizarse con las reglas generales y las particulares que le apliquen. Cada jugador debería lograr una identificación con su personaje en estos dos ejes para lograr jugarlo de forma eficiente durante el desarrollo de una sesión de juego, de forma que su participación sea satisfactoria.

Puesto de otra forma, ¿en cuántas ocasiones nos hemos topado con un jugador que siente que no puede hacer nada con su personaje? ¿Un jugador que termina con un personaje que no le "gusta" y con el que no se siente cómodo? ¿Cuántas veces no sólo lo hemos visto sino que nos ha pasado a nosotros?

...y esperemos que la Lúdica no tenga mucho que ver con esa inútil armadura, xD.

Mi experiencia personal

Voy a tomarme la libertad de hablar de mi experiencia personal en fechas recientes, la primera se refiere a Anima: Beyond Fantasy la cual tuve oportunidad de jugar con un personaje pregenerado (Kamyla Yamasaki, Guerrera Mentalista) de quien me gusto su historia y con la que sentí tenía la suficiente libertad para agregarle mi propio toque a este personaje, un par de detalles en su historia y uno que otro manierismo bastaron para lograr la Identificación Lúdica, por otro lado al ser la primera vez que tenía oportunidad de jugar Anima mi desconocimiento del reglamento de juego era prácticamente total y se limitaba a una lectura rápida al libro 4 años antes, todo marchaba bien en tanto no tuviera que tirar dados ya que no era consciente de los "Límites" de Kamyla (en otra ocasión hablaré de los Límites) así que desaprovechaba sus fortalezas ni forzaba sus debilidades; tres sesiones me tomo "agarrarle el modo" lo que fue una pena ya que a la cuarta terminamos la aventura y no hemos jugado de nuevo, pero ahora ya logre la Identificación Mecánica y sé a qué partes del libro acudir para aclarar mis dudas (además de mis propias notas en el personaje)

La segunda experiencia se refiere a Deadlands, en esta ocasión no solo es un grupo nuevo de reglas sino también un cambio de género con el que no estoy familiarizado (weird west) tome por referencia los personajes pregenerados del libro y me decidí por un Preacher de nombre Santiago Mendoza. Mi idea inicial era tomar el personaje con sus estadísticas como aparece en el libro y listo, sin embargo por elección del máster acabamos haciendo personaje desde su inicio aunque conservando la idea, en mi caso del predicador. Sin embargo el resultado durante la sesión de Deadlands fue el mismo que con Anima donde aproveche sus fortalezas de forma un tanto burda y la primera ocasión donde se pusieron a prueba mis debilidades demostré ser francamente inútil.

En ambos casos mi error fue el mismo, desconocer y/o asumir que conocía las reglas que usaba mi personaje, por lo que, si bien logré una Identificación Lúdica, fallé al lograr una Identificación Mecánica.

Bobby, el Bárbaro
Ahora, ¿es posible jugar sin lograr una Identificación Lúdica? Si lo pensamos un poco nos daremos cuenta que sí, en el inicio de los juegos de rol era perfectamente posible toparse con personajes llamados "Bob el Bárbaro" (en la serie de Calabozos y Dragones de los 80's que el nombre del niño que termina como bárbaro no es por casualidad Bobby). Un error común es comenzar a jugar con la idea de que al personaje lo hacen sus estadísticas y nos lanzamos a jugar sin siquiera pensar en una historia para el personaje, o sin llegar a darle un nombre, esto último según a quién preguntes es una situación común entre jugadores novatos (y recurrente entre powergamers).

Ahora cambiemos nuevamente de perspectiva: cada personaje requiere un tiempo y un espacio. En este caso, por tiempo me refiero al necesario para lograr la Identificación Mecánica a través de la familiaridad con las reglas, en tanto con espacio estoy hablando de poder darle al personaje elementos ajenos al reglamento para hacer que el personaje sea más que la hoja donde está escrito, de manera que nos demuestre su personalidad, opiniones y gustos, entre otros.

Todo esto nos refiere a otro tema que frecuentemente se suele discutir: ¿es mejor un jugar con un personaje pregenerado o con uno que es creado desde cero? Aunque los argumentos son muchos y variados, todo se refiere nuevamente a lograr la Identificación con el personaje.

¿Y porque esto es importante?

El PJ como interfaz del usuario

Porque el personaje es nuestra "interfaz" con el juego, robando el término de las computadoras, es nuestro "avatar" el medio por el que afectamos la ambientación y participamos en la historia, es además el punto de unión entre lo que imaginamos y las reglas.

Recurriendo nuevamente a la experiencia propia, un personaje que recuerdo con especial afecto lleva el inocente nombre de Karla, inicialmente pensado para romper con un juego de D&D con el que me estaba aburriendo. Decidí jugar a la powergamer y crear un personaje capaz de aniquilar lo que le hiciera frente; de más esta decir que lo logré con bastante facilidad al recurrir a mi propia experiencia y varios foros dedicados a ello. Sin embargo, sentí que había que hacer más, y gradualmente fuimos ganando, ella personalidad y yo identificación lúdica. Tal vez luego publique el proceso que condujo a su creación.


Un error que me parece cometemos como comunidad es enfocarnos demasiado en las reglas (sean mainstream o indie) o en las ambientaciones y dejamos un poco de lado al personaje. Antes que me digan "ehhh que eso no es cierto", sólo reflexionemos un poco: ¿cuántos buenos personajes has jugado?

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