Cuentacuentos: quemando la Tierra Media (II)

11.3.15

Cuentacuentos: quemando la Tierra Media (II)


Como recordarán, queridos runeros, hace algo más de un mes empecé con el reporte de juego de mi mesa de Burning Wheel ambientada en la Primera Edad del Sol del mundo inventado por Tolkien. Ya saben todos los tolkiendili que me cagué, y MUCHO, en el canon. ¡Prepárense porque ahora vienen más cagadas!

Espero que lo disfruten, :).



La cuarta sesión

Una vez en la tienda de campaña, Nagigoth encontró que el Hechicero ya había muerto, pero aún quedaban esperanzas para el Elegido, así que encomendó al curandero orco que lo atendiera prioritariamente.

Afuera el caos se estaba acercando de una manera alarmante y ruidosa, el olor de la carne y la sangre quemándose endulzaba el aire para los orcos. Mas el Asesino de Su Sangre estaba sumamente frustrado: sus planes de invadir Angband deberían esperar, con un ejército tan disminuido por el motín.

En el plano espiritual, el Elegido había tomado su decisión, y ahora notaba cómo su Fëa se separaba de su Hröa. ¿A dónde iría luego de morir por completo? No estaba dispuesto a averiguarlo. Con un esfuerzo supremo cuyas energías nadie supo de dónde provenían, el Elegido despertó mientras el pobre curandero se agarraba la cabeza rogando que sus cortes y cosidas ayudaran a la recuperación de un asqueroso humano.


Lucas, jugador del humano Elegido, gastó un punto de Persona para ignorar una penalización por heridas y poder despertar; la situación era apremiante, pero no le llevó mucho tiempo tomar un curso de acción:

Y entonces el Mesías rezó. Rezó por una solución al problema, rezó para calmar a las oscuras sub-creaciones del Enemigo Negro.

Y el rezo fue escuchado por el Único, Ilúvatar, quien vio una oportunidad para dejar bien en claro su mensaje. Su Mano bajó a la Creación entre nubes blancas y un rayo de luz en plena noche, oscureciendo las hogueras que el motín había esparcido por todo el campamento. Algunos pocos orcos fueron lo suficientemente templados e inteligentes como para huir, incluyendo a Nagigoth y parte del grupo que había formado hacía sólo unos minutos, pero la gran mayoría de las sucias, grises y verdes criaturas sólo pudieron atinar a mirar los cielos con estupor y maravilla.

Y Su Mano los tomó, y se elevó a los cielos, llevándoselos lejos de allí, y dejando una depresión inmensa en el suelo.

Y luego, el suelo se elevó. Los pocos seres vivos que aún quedaban allí no pudieron más que observar la nueva montaña que se estaba formando bajo sus propios pies, mientras Su Mano desaparecía en el despejado cielo nocturno.



Lucas tiró Faith, exponente G6, para hacer una Intercesión. Eso es Obstáculo 8. Tenía un trait, Believer, que reducía el Ob a 7. Tenía un Deeds Point y al menos dos Persona Points. Gastó los dos Persona para sumar otros dos dados. 8 dados con Grey Shade (cada dado tiene éxito con 3+) contra Ob 7. No llegó. Gastó el Deeds para volver a tirar todos los dados fallidos. Aún así, falló por uno o dos éxitos.

No conviene fallar cuando tratás de realizar una Intercesión.

El Único observó su obra y notó que aún faltaba un paso más: el mensaje debía quedar muy claro. Encontró al moribundo Mesías y le advirtió:

- Tu no deberías existir. Existes, y no deberías existir. Esto es una muestra del desequilibrio que puedes causar en el mundo. Déjate morir; muere y ven conmigo, muere y deja de existir para que la Creación pueda continuar su propósito en paz.

Pero el Elegido no renunciaría:

- Si yo no debería existir, pero existo, has cometido un error. Si has cometido un error, puedes cometer más. Déjame probarte que la división esencial entre tus hijos pródigos y con respecto al resto de los seres sintientes es una equivocación. Viviré y corregiré tus errores. Trae a esos orcos de nuevo, para empezar.

Pero nadie puede imponerse a la voluntad de Dios.


Lucas insistió en jugar un Duel of Wits para tratar de salvar la mayor cantidad de orcos que pudiera. Era parte de sus Beliefs. El problema fue que era un Duel of Wits que no podía ganar, porque Eru estaba estateado con puros W10 (es decir, 10 dados en cada característica y habilidad, cada uno de los cuales es éxito con 2+). Así que trató de conseguir el mayor Compromiso por parte de Eru, y consiguió apenas uno menor: que Abdul, primo y única relación de Nagigoth, se quedara, a cambio de que su propio cuerpo partiera con Eru, quedándose sólo en espíritu en la Creación.

Sin embargo, cuando Nagigoth se sobrepuso a la situación, notó que Abdul estaba de nuevo con él. Si un orco puede sentir felicidad, esto es lo más cercano a ella que Nagigoth llegó jamás.

Pero el Hröa del Elegido, su cuerpo, se fue con Su Mano, a donde quiera que el Único haya decidido llevarlo. El Fëa del Mesías se empezó a debilitar fuera de un cuerpo, y no tuvo más remedio que intentar poseer, como sabía que los Balrogs podían hacer, a uno de los orcos que habían sobrevivido y seguían a Nagigoth: el Susurrante.

El Asesino De Su Sangre decidió entonces reencontrarse con los orcos que había dejado al lado de Amon Rûdh, para lo cual debía atravesar de nuevo las tierras élficas de Doriath. Y ¿cómo atravezarlas sin una guía?

Llegó la noche y durmieron a la intemperie. Nagigoth estaba preocupado, pero no le costó dormirse. De pronto, recordó: la elfa que vio en sueños. Ahora mismo estaba durmiendo; ¿qué sucedería si la llamaba?


Germán, jugador de Nagigoth, tiró Will para tener un sueño lúcido, y Perception para encontrar la presencia espiritual de la elfa que vio antes, seguida por una última tirada de Will para llamarla. La Linked Test fue exitosa en el final, así que...

- Déjame en paz, asqueroso ser.

El sollozo de una pútrida elfa. Su insulto. Todo eso, y más, debía soportar Nagigoth, para siquiera poder llevar a cabo sus planes mientras viviera.

Nagigoth trató de conversar con ella, y luego de algunos malentendidos quedó claro que ella era la razón por la que el Hechicero había buscado la inmortalidad, que ella seguía enamorada de él, y que en honor a la amistad entre Nagigoth y su amado los guiaría a través de las cavernas de Menegroth para que se reencontraran con sus hermanos en Amon Rûdh.

El Elegido tuvo esa noche otro sueño... un sueño que gritaba que la respuesta a todo eran los Silmarils. ¿Qué diantre era un Silmaril?

Pero cuando llegaron a las tierras de Doriath y entraron en Menegroth, Thingol, el rey elfo, ordenó una audiencia urgente. Allí, luego de una discusión, accedió a dejar a los orcos cruzar sus tierras. El Mesías no pudo evitar notar que en su cabeza brillaba una corona, con una joya perfecta incrustada en su armazón... y supo que estaba ante uno de los mentados Silmarils.



Para los tolkiendilis, acá está el primer quiebre serio de la línea narrativa del Silmarillion. Hasta este momento, esta podría haber sido una historia que jamás se supo, pero ahora estoy metiendo uno de los resultados de la Narn I Chîn Húrin en una línea temporal claramente anterior.

Así que trató de poseer al Rey Elfo, para conseguir el poder del Silmaril... violando todo aquello en lo que creía. Pero Thingol es sabio y poderoso, y pudo evitarlo a tiempo, y encerrar al Elegido en la Joya, idealmente, para toda la eternidad. Nagigoth volvería como el único superviviente del extraño trío.


Luego del arduo y largo viaje, los seis orcos y el huargo llegaron a lo que antes había sido un campamento mal organizado de miles de sus hermanos. Sin embargo, lo que vieron ahora era una ciudadela bastante bien formada y protegida. Avanzaron hasta la tienda de mando, ahora sostenida por columnas de piedra en vez de madera pútrida, y allí Nagigoth se reencontró con Korlak, a quién había dejado al mando entonces.

Ambos se midieron con la mirada. Nagigoth quería seguir siendo el jefe, pero había dejado gran parte de su ejército detrás, todos muertos. Korlak, en cambio, había logrado un gran avance, aunque su rango aún no era tan alto. Los espectadores empezaron a clamar por sangre, por un duelo mortal que lo resuelva todo. En vez de eso, Nagigoth y Korlak entraron a la tienda a discutir. En la discusión se determinó que Korlak sería el segundo al mando de Nagigoth, siempre informándole de toda eventualidad y decisión que correpondiera, mientras seguía encargándose de las obras de infraestructura y la planificación "urbana".

Lo que no sabía ninguno de los dos es que un hobbit aventurero estaba escalando la montaña, en busca del Elegido, para descubrir de dónde provenían los de su especie. Un hobbit al que la ciudadela llamó poderosamente la atención. Un hobbit que parecía tener la suerte de su lado, una suerte que se iba corrompiendo cada vez más.


¡Pero esa es una historia de la 5ta sesión!

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